Los restos óseos descubiertos durante las obras del Tren de Pasajeros México-Querétaro, en las inmediaciones de la terminal de Buenavista, en la Ciudad de México, serán trasladados a laboratorios especializados del INAH ubicados en Tula de Allende y Tepeji del Río, Hidalgo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el hallazgo ocurrió el pasado 17 de septiembre, durante los trabajos de construcción de la vía ferroviaria, donde especialistas localizaron un depósito funerario que posiblemente habría funcionado como osario.
Hasta el momento se han contabilizado nueve osamentas, además de cinco mandíbulas y diversos huesos, algunos de ellos con modificaciones craneales. Los vestigios podrían corresponder al periodo Posclásico Tardío (1200-1519 d.C.) o a los primeros años del contacto con los españoles.
En Tula y Tepeji, los materiales serán sometidos a procesos de limpieza, restauración y análisis antropológico para determinar su antigüedad, características y posible significado histórico.
El descubrimiento forma parte de los trabajos de salvamento arqueológico supervisados por especialistas del INAH, que buscan preservar el patrimonio histórico encontrado durante la construcción de esta obra ferroviaria.
