

Desde temprano, las calles del barrio de Las Lajas comenzaron a llenarse. Familias completas, vecinos y visitantes de distintos municipios se dieron cita para presenciar una de las tradiciones más arraigadas de Pachuca. Cerca de ocho mil personas acompañaron esta edición, convirtiendo el lugar en un escenario vivo de fe y devoción.

La representación número 47 del Viacrucis arrancó en la explanada de usos múltiples, transformada en los recintos donde se desarrollaron los juicios ante Pilatos y Herodes. Ahí, el silencio del público contrastaba con la intensidad de cada escena, cuidadosamente dirigida para transmitir el peso histórico y espiritual del momento.

La organización, encabezada por el coordinador escénico Hugo Lozano, logró una puesta en escena que destacó por su realismo, desde los vestuarios hasta la interpretación de cada personaje. La entrega de los actores, en su mayoría jóvenes del mismo barrio, fue clave para conectar con los asistentes.

El ascenso al cerro de Las Lajas marcó el punto más intenso de la jornada. Bajo el sol implacable, la figura de Jesús cargando la cruz interpretado por Luis Ángel Domínguez avanzó entre los empinados caminos, recreando las caídas mientras la multitud buscaba un espacio para observar, rezar o simplemente acompañar en silencio.

Finalmente, en la parte alta del cerro, se llevó a cabo la crucifixión. Con una vista panorámica de Pachuca como telón de fondo, el momento alcanzó su punto más emotivo, dejando entre los asistentes una mezcla de reflexión, respeto y profunda espiritualidad.

Autoridades de Protección Civil y Seguridad Pública Municipal reportaron saldo blanco durante toda la jornada, destacando la organización y la alta participación ciudadana.

Así, entre fe, tradición y comunidad, el barrio de Las Lajas volvió a escribir una página más de su historia, demostrando que esta representación no solo se vive, sino que se siente en cada paso, en cada mirada y en cada oración.

